Duele soltar tu mano y no atreverme a ver tras de mí por si logro mirarte a los ojos una última vez. Espero que no haya sido la última vez, porque me duele el pecho al pensar en que quizá no te abracé tan fuerte al despedirme y me permití estar seria mientras escondía mis lágrimas. Te besé los labios y odié que solo hayan sido segundos. Habría dado lo que sea por pasar contigo una noche más. Me siento estúpida por soltar tu mano cuando tú solo querías agarrarla, pero me dolía tanto saber que de todos modos la despedida era inminente.
Espero volver a verte pronto y que ese pronto se materialice, ya que el miedo en mí abunda y sé que durante varios meses lo que más haré será echarte de menos. Confiaré en tu palabra y creeré que tú también me tendrás, aunque sea por un ratito, en tus pensamientos.
Tengo miedo de perderme en los bares más bajos, intentando borrar con el alcohol las heridas que me quedan por dentro, esas que no alcanzo a lamerme por las mañanas cuando escuecen tanto, las mismas que las lagrimas no ha logrado cubrir.
Todos esos lugares se llenaran de mis raíces muertas, aquellos a donde fuimos, aquellos a donde nunca te lleve, partes de mi espíritu esparcidos por entre el cielo y el polvo, los que se quedaron en tu bolso y en tu boca.
Si tú ya no vuelves que sentido lo encontrare a la lluvia, si ya no tendrá el mismo ritmo cadencioso, el que se acompasaba con el ritmo de tus besos, de tu lengua de serpiente, de la hiedra venenosa que vive en la punta de tus dedos y se alimenta del profundo calor que emana de tu alma.
¿Dónde irán a parar todos esos sueños? Esos que soñaste para mi, los que soñé para ti, los que compartimos, tomaran vuelos retrasados a cualquier parte del mundo esperando encontrarse con memorias reales, y los sueños se terminaran por volver ceniza.
Si tu no vuelves, como me quitare estas ansias de ti, de volverte a hacerte mía en cada rincón de nuestra casa, sobre la cama o una mesa, como eliminare el sonido de tus gritos que todavía me arrullan al dormir y me despiertan agitado pensando en tu respiración acelerada de mi roce contra tu piel.
¿Qué sera de todas las rosas que estaban destinadas a ti?, solo morirán por ahí, sin siquiera haber sentido el dulce tacto de fresa de tus labios, y el ardor frío de tu piel, se morirán sin ti, tal y como yo lo hago.
Si tú no vuelves ¿Qué sera de esas historias que soñaba contar a los nietos?, cuando les dijera que su abuela solo se ha puesto más bella con el paso de los años, ¿qué serán de aquellos paseos por los Elíseos en París?, que nunca verán tus pies a penas flotar del suelo con cada beso que te plantara en los labios ¿Que será de toda esa magia tuya? Esa que reservaste para mi, solo se ira con la corriente, con el indefinible flujo de los años.
Si tú no vuelves ¿Qué sentido tiene este inmenso amor? ¿Qué caso tienen estas letras ardientes? ¿Qué caso tiene ser un fantasma, si nadie puede verte?
Si tú no vuelves amor mio, ¿Como me arranco el corazón? Para que por lo menos él, sea lo que se vaya contigo…